Los pies, esos eternos olvidados

Muy a menudo, tendemos a cuidarnos sólo aquello que se nos ve más.
La cara ocupa el primer lugar en el ranking de cuidados, y, demasiadas veces, tiende a acapararlos y gozar en exclusiva de ellos.
Después viene el pelo, tras él el cuerpo, sobretodo ahora que se acerca el verano, las manos y, en último lugar los pies.

Además, en muchos casos, sólo nos paramos a pensar en los pies al acercarse la temporada de sandalias, por lo de siempre: se ven.
Y, cuando nos acordamos de ellos, casi siempre lo único que nos preocupa es tenerlos bien a nivel estético, poder lucir unas bonitas sandalias y un esmalte a juego.



A mi esto también me encanta, de hecho hace ya dos veranos que me pongo uñas de gel en los pies para poder lucir una bonita pedicura, pero, qué hay de los pies más allá de que estén bonitos?

Los pies, con su pequeña superficie respecto al total de nuestro cuerpo, aguantan todo nuestro peso a diario; muchos días sobre unos tacones de infarto, otros metidos en unos zapatos que no les terminan de ir bien pero que nos vuelven locas, y todo esto sin hablar del trajín diario que les metemos…. y, ya si bailas, pues supongo que no hace falta ni comentar lo mucho que se machacan.

Así que, por qué no nos proponemos cuidarlos y mimarlos un poquito más?
Ya se que por la noche estamos cansadas, que nos falta tiempo para todo y no llegamos ni a hacer la mitad de las cosas que querríamos, pero, y la sensación de tener los pies descansados no vale esos 5-10 minutos?



Probadlo y veréis que, sin ninguna duda, sí porque, además, lo mejor está por venir, al día siguiente os levantaréis con los pies como nuevos!

¿Tenéis algún que otro remedio infalible para los pies cansados y para el dolor de pies en general?


Este post participa en la fiesta de enlaces número 62 de Personalización de Blogs.